El Orden.


Last Saturday: Estuvimos pues en la celebración semi-sorpresa del 50 aniversario de la Parásita Vitrinosa. El festejo fue todo un éxito pues la predisposición general a la algarabía absoluta fue la tónica general de un sábado de cánticos carlistas, proclamas post-revolucionarias y cava... bastante cava.

The food: La comida copiosa, brilló por lo extenso de su carta y el infinito horizonte de platos que nos tubo ocupados todo el día. Comimos muchísimo, y no hubo más remedio que proclamar lo de no se para que he comido tanto.

The celebration: Los cánticos ejemplificaron a la perfección las tradiciones políticas de los Montblanquinos, hubo, Carlistas, Republicanos, Monárquicos y se cantó la Marcha de Oriamendi, els Segadors y la Internacional, todo un repertorio desenfrenado y acorde con la homenajeada y sus freakismos. También se oyeron vítores para la Blanca Paloma, La reina de las Marismas, y la Salve, els pastorets y Chikilicuatre... Todo un repertorio post-moderno y post-apocalíptico. La exaltación llegó a tal punto que casi salimos todos y empezamos a andar en busca de una imagen de la Mare de Déu De La Serra perdida en el Sur de Francia al término de la Segunda República. Nos faltaron las antorchas y las hazadas, un poco más y tenemos alzamiento popular.

The epilogue: Cómo epílogo del festejo disfrutamos de un intimista recital de poemas que la Senyora Lluïsa nos ofreció apostada en su butaca al lado de la ventana que da a la plaza de Montblanc. La casa atestada, y el orden... todos callados.

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