Arti Bucco y los Cannolis.



Today: después del desastre de audiencia del tercer capítulo de The Edinburgh Experience (no me estranya, era malo de cojones), nos disponemos a cambiar de tema rápido para olvidar las penas y alegrar nuestro paladar.

Hablemos pues de Los Sopranos y su recurrente tema culinario (culi-nario, tenía que hacer el chiste). Es pues interesante prestar cierta atención a la cantidad de referencias gastronómicas que en esta serie de HBO se pueden contemplar.

Empezando por el bueno de Arti Bucco, dueño del Nuovo Vesubio, restaurante dónde Tony Soprano y su troupe se reune asiduamente para zanjar negocios y demás barbaridades mafiosas. Arti Bucco es un cocinero pesado que se pasa el día paseándose por las mesas y dando conversación a los comensales. Pero por lo visto es un gran cocinero y es aplaudido por todos. Que suerte la suya.

Luego está Carmela Soprano y su Pollo a la Parmesana, Cannolis, berenjenas rellenas y un largo etcétera de exquisiteces varias. Tony Soprano se pone las botas y así esta, gordo como una tapia.
Lo malo de eso es que luego a uno le entra muchísima hambre y desgraciadamente mi cocina esta muy cerca de mi cuarto. Suerte que este sentimiento de hambre se pasa rápido cuando cambia la escena y alguien esta zurrando de mala manera a algún pobre moroso.

Es digno de mención el uso de la palabra Cannoli para definir varias cosas, desde dinero hasta el diminuto pene de un nonato. Creo que voy a empezar a usarla también.

Pongámonos un poco mas serios.

La especial atención que los guionistas dan al echo diferencial culinario de los Italoamericanos es quizás uno de los puntales de Los Soprano. Prestar especial atención a ese detalle fortalece la construcción social del concepto de "italoamericano". Sobretodo teniendo en cuenta el profundo desinterés que suscita el concepto "gastronomía Norteamericana".

Junto a otros elementos discursivos claves cómo las constantes referencias a El Padrino, Los Sopranos es un perfecto retrato de un grupo social, tanto si es real cómo fictício. Se cubren todos los flancos se profundiza en detalles de lo cotidiano hasta tal punto que uno llega a comprender la estructura, funcionamiento, jerarquía y filosofía de una panda de macarras de Nueva Jersey. Vamos, (y esto le va a encantar a Commie) pura antropología social, trabajo de campo y observación pasiva (por suerte, no me gustaría estar a sueldo de Tony Soprano).

Sobre lo que se come en Los Soprano hay un libro al que me gustaría echarle un vistazo en dicho libro se describen recetas aparecidas en la serie.

Pues eso, muy recomendable la serie, pero cenad antes. Yo ando por la sexta temporada y ya se me acaba el pan.


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