La Vida Polwarth o todo gira.

These days: vivimos, arrastramos y nos movemos en el espacio y el tiempo. Paseamos, giramos, cafés, charities, bibliotecas, unas cervezas, un poco de Pure Data, algo de Max y menos de todo, un poco de eso y de aquello, cosas que decir y las cosas por decir. Aprendimos a preparar sushi de la mano de coreanos pseudo americanos, recogimos a un hermano, tomamos unas pintas. Volvemos al cole. algo de GPS un poco de gossip y cierto odio contenido hacia cierto profesorado subido en la nube.
Valoramos, volvemos temprano, después de cervezas no consumadas, jugamos, soñamos y todo se mueve, a su ritmo, pausado incesante pero constante, disfrutando momentos, lugares y comentarios, recopilando, escuchando, haciendo caso (a pesar de lo que digan). Y andamos, dejando un rastro efímero de rutas de caminos ya paseados, aceras ya pisadas y semáforos dónde ya antes nos habiamos parado.
Un poco de 15 Steps en un oscuro y vacío club de Guthrie Street, un poco de Nacho antes de ir a dormir, los Hermanos Fisher, una mañana de aceleración con Roisyn Murphy cantando eso de The Time Is Now (y escuchamos sin buscárle pararlelismos), y John Locke que vuelve a aparecer, y Gerhard Ritcher y los andares de Richard Long, y la pesada de Yoko Ono y los Blast Theory, y la memoria, el recopilar y Dolls, por dios, ¡Dolls! Y la decadencia en celuloide en Tollcross. Y el anhelo, el encuentro, el lugar y los mareos.
Procuramos no caernos, tropezamos y nos cogen, no nos atropellan los autobuses por que hay quien nos vigila, y todo se mueve, todo gira, los misterios se desvelan y la lluvia cae pero no nos moja, y Polwarth sigue ahí, silencioso, monástico y persistente, pero soñamos, y planeamos y luego soñamos un poco más.
bona nit, menso os quiere.
Valoramos, volvemos temprano, después de cervezas no consumadas, jugamos, soñamos y todo se mueve, a su ritmo, pausado incesante pero constante, disfrutando momentos, lugares y comentarios, recopilando, escuchando, haciendo caso (a pesar de lo que digan). Y andamos, dejando un rastro efímero de rutas de caminos ya paseados, aceras ya pisadas y semáforos dónde ya antes nos habiamos parado.
Un poco de 15 Steps en un oscuro y vacío club de Guthrie Street, un poco de Nacho antes de ir a dormir, los Hermanos Fisher, una mañana de aceleración con Roisyn Murphy cantando eso de The Time Is Now (y escuchamos sin buscárle pararlelismos), y John Locke que vuelve a aparecer, y Gerhard Ritcher y los andares de Richard Long, y la pesada de Yoko Ono y los Blast Theory, y la memoria, el recopilar y Dolls, por dios, ¡Dolls! Y la decadencia en celuloide en Tollcross. Y el anhelo, el encuentro, el lugar y los mareos.
Procuramos no caernos, tropezamos y nos cogen, no nos atropellan los autobuses por que hay quien nos vigila, y todo se mueve, todo gira, los misterios se desvelan y la lluvia cae pero no nos moja, y Polwarth sigue ahí, silencioso, monástico y persistente, pero soñamos, y planeamos y luego soñamos un poco más.
bona nit, menso os quiere.