El hambre.


Tonight: subimos las escaleras del Convento Polwarth con el estómago comprimido, a punto de desaparecer, agónico pero exigente. Al término del dia llegamos, dejamos la chaqueta, la mochila y las llaves.

Enagenados, agarramos con fúria la puerta de la nevera y sacamos sin muchos miramentos un huevo, un paquete de jamon de york, unas lechugas romanas, ciertos tomates cherrys, los últimos centímetros de queso feta (supuestamente griego) y unas lonchas de pan de molde de éste inglés, resistente y denso. Sin tiempo para pensar en un protocolo de actuación, encendemos la Kettle con agua para hervir, soltamos de manera despreciable el pan de molde en la tostadora y violentamente pulsamos la palanca. Agenciándonos un cuchillo que corta cómo el demonio, arrasamos con los cherrys hasta convertirlos en finas laminas, sin miramientos, sin mediar palabra, sin clemencia; le damos al "6" de los fogones y esperamos unos 10 minutos a que el huevo este listo. Diez minutos agónicos pero soportables gracias al asalto irracional y obsesivo que perpetramos a una cuña de gorgonzola perdida por ahí y un poco de pan. Pasado el tiempo, arremetemos con agua muy fría sobre el cazo del huevo hervido, arrancamos la cáscara poniéndo a prueva las yemas de los dedos.

Soltamos un poco de Antara (eso si que lo hacemos meticulosamente) en cada una de las lonchas de pan, arrancamos con los dedos sendas hojas de lechuga romana, disponemos los cherrys, los cubrimos con el jamón de york de los Borders y encima plantamos tres finas líneas de feta. Repetímos con la lechuga y luego el huevo laminado, lo que queda de los cherrys y cerramos éste desproposito de sandwich que nos estamos comiendo ahora. No sin antes soltar en un vaso de guiness una pinta de leche entera. Y a tomar por culo!

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