Acuérdate de por qué haces lo que haces.

En la Guerra del Vietnam los B-52 de Lyndon B. Johnson bombardeaban durante el día todos los puentes a lo largo y ancho del Delta del Mekong. Y por las noches el Viet-Cong los reconstruía, una y otra vez hasta el agotamiento, oliendo a napalm, cubiertos de barro y temerosos de todo.
Y en esas estamos, reconstruyendo puentes por la noche, pacientes, y recordándonos a nosotros mismos por qué hacemos lo que hacemos, porque reconstruimos los puentes por la noche, por qué seguimos insistiendo cómo necios vietnamitas, por qué tenemos la paciencia de esperar a que caiga el sol para salir ahí a levantar puentes.
Y en medio de tanta duda, una voz que viene de no se sabe dónde nos susurra: chaval, esto lo haces por ti, y por nadie más, que te quede claro, así que sal y haz tu trabajo porque nadie mas lo hará por ti. Así que una vez mas, otra noche mas saldremos a hacer lo que mejor sabemos hacer.
Y en esas estamos, reconstruyendo puentes por la noche, pacientes, y recordándonos a nosotros mismos por qué hacemos lo que hacemos, porque reconstruimos los puentes por la noche, por qué seguimos insistiendo cómo necios vietnamitas, por qué tenemos la paciencia de esperar a que caiga el sol para salir ahí a levantar puentes.
Y en medio de tanta duda, una voz que viene de no se sabe dónde nos susurra: chaval, esto lo haces por ti, y por nadie más, que te quede claro, así que sal y haz tu trabajo porque nadie mas lo hará por ti. Así que una vez mas, otra noche mas saldremos a hacer lo que mejor sabemos hacer.