Gaitas, Salmones y Leopardos.

Vuelves de Holyrood Park de tu cacería semanal de tuperes y a medio camino de la ciudad y el campo te encuentras con un gaitero (con gafas cutres de las que compras en Salou en verano) intentando tocar una gaita con tan mala fortuna que hasta yo que no tengo ni puta idea de gaitas ni música lo puedo ver claro. Y el tío se empeña en subirse a una roca rodeada de prados y con hermosas vistas y intenta tocar Amazing Grace, o lo que queda de ella.
Vuelves a la urbe buscando cordura, sensatez, razón y algo de estética. Así que cuando estas ya a la altura de Dalkeith Road te cruzas con tres tipos sentados en un sofá de piel de leopardo con ruedas, volante y motor, se paran en el semáforo y siguen charlando como si lo suyo fuera lo mas normal del mundo, y te ríes; hasta que llegas a Nicolson Street, ya en Newington, y en una casa que hace esquina vemos a dos tipos en el primer piso asomados a la ventana descamisetados y bailando la Macarena al estilo Clinton mientras fuman mejor no saber que de una pipa de shisha.
Así que lo mejor que puedes hacer es andárte a recoger el cargador del Mac que te dejastes ayer en casa de Lady y te largas ráspido a Morningside, compras dos filetes de salmón fresco, llegas a casa los pasas por la sartén, mientras cortas tomate bien fino, le añades aceite de oliva, un poco de oregano y casi nada de minúsculos trocitos de ajo, sólo para dar sabor.
Y como andas todavía un poco desconcertado con el espectaculo que la ciudad te ofrece, pelas una patata y la cortas a tiritas muy finas las pasas por agua y calientas más aceite mientras cortas unos taquitos del chorizo andaluz que te dieron y mientras las patatas se fríen añades el embutido de marras. Y esperas hasta que las patatas estén bien fritas y crujientes, las apartas y escurres el aceite en papel de cocina o en una rejilla de metal y luego te lo comes todo sin rechistar.
Y luego, la dissertation, el project y la site-specificity.
Vuelves a la urbe buscando cordura, sensatez, razón y algo de estética. Así que cuando estas ya a la altura de Dalkeith Road te cruzas con tres tipos sentados en un sofá de piel de leopardo con ruedas, volante y motor, se paran en el semáforo y siguen charlando como si lo suyo fuera lo mas normal del mundo, y te ríes; hasta que llegas a Nicolson Street, ya en Newington, y en una casa que hace esquina vemos a dos tipos en el primer piso asomados a la ventana descamisetados y bailando la Macarena al estilo Clinton mientras fuman mejor no saber que de una pipa de shisha.
Así que lo mejor que puedes hacer es andárte a recoger el cargador del Mac que te dejastes ayer en casa de Lady y te largas ráspido a Morningside, compras dos filetes de salmón fresco, llegas a casa los pasas por la sartén, mientras cortas tomate bien fino, le añades aceite de oliva, un poco de oregano y casi nada de minúsculos trocitos de ajo, sólo para dar sabor.
Y como andas todavía un poco desconcertado con el espectaculo que la ciudad te ofrece, pelas una patata y la cortas a tiritas muy finas las pasas por agua y calientas más aceite mientras cortas unos taquitos del chorizo andaluz que te dieron y mientras las patatas se fríen añades el embutido de marras. Y esperas hasta que las patatas estén bien fritas y crujientes, las apartas y escurres el aceite en papel de cocina o en una rejilla de metal y luego te lo comes todo sin rechistar.
Y luego, la dissertation, el project y la site-specificity.