El Balcón

Sufrimos cierto desinterés por escribir. Y lo cierto es que hay cosas por contar después de la incursión en el Orange Country (con el bueno de Nigul). Sin embargo, ya hablaré con calma, des de la Calle Benicarló, en mi mesa de las talaias y disfrutando de mi pequeño balcón. Ahora, Nodar, y la brújula sonora y el papeleo. Y que bien todo.