En Tierra de Nadie.

De vuelta en el Mediterráneo hemos podido disfrutar de ciertos tuperes que nos han caído del cielo. Con la sana idea de mantener nuestro ritmo de andares tuperelicos, ayer nos fuimos a coronar el punto más alto de la Comarca del Tarragonés, que vamos, sólo són 315m, pero a pleno sol duelen un poco. Des de lo alto (que no tan alto) vimos costa desde Cubells hasta Vandellós y tierra pa dentro del Montmell hasta la Mussara. En otro estilo, claramente más relajado y freak exploramos con Autecra, más territorio de la Catalunya Profunda, esta vez descubrimos Selma otro de tantos pueblos abandonados en este triángulo de la Bermudas que existe entre Montblanc, El Vendrell y Igualada.
Y un poco antes todavía, con el Campamento Piñón apostado en lo alto de la Mussara, disfrutamos de mermeladas y montañas de tostadas, no sin antes pasar por el Norauto, a cambiar la puta batería del Sxara que el petardo de mi hermano no se percató de que se tenía que cambiar, ole.
Así que en ese plan estamos, y tonight nos vamos a ver a Ciscu y sus Txalapartic boys en la ex-capital de la Hispania Citerior y mañana bajaremos hasta Orange Country* con el Bueno de Nigul, que ha sido el único brave en responder a la oferta vacacional.
Y en esas estamos, a la espera de irse a Valencia definitivamente, saltando de casa en casa y viviendo en esa Tierra de Nadie, y viendo a todo el mundo. Y la semana que viene, volvemos al Vallés, a jugar un poco más.
Y un poco antes todavía, con el Campamento Piñón apostado en lo alto de la Mussara, disfrutamos de mermeladas y montañas de tostadas, no sin antes pasar por el Norauto, a cambiar la puta batería del Sxara que el petardo de mi hermano no se percató de que se tenía que cambiar, ole.
Así que en ese plan estamos, y tonight nos vamos a ver a Ciscu y sus Txalapartic boys en la ex-capital de la Hispania Citerior y mañana bajaremos hasta Orange Country* con el Bueno de Nigul, que ha sido el único brave en responder a la oferta vacacional.
Y en esas estamos, a la espera de irse a Valencia definitivamente, saltando de casa en casa y viviendo en esa Tierra de Nadie, y viendo a todo el mundo. Y la semana que viene, volvemos al Vallés, a jugar un poco más.
*los que nos seguís, quedaros con este nombre, Orange Country, muy pronto os contaré porqué.