El Pertrecho.




Des de lo Alto de la Santa Bárbara de nuestro buque de guerra observamos a la tropa de marineros que se afanan con todas sus tareas. Los peones traginan las provisiones, las pequeñas gruas de madera cargan vacas, ovejas, caballlos y todo tipo de reses en la sentina del barco. Los mas forzudos cargan carros con balas de cañón y unos pequeños eunucos acompañan a las damiselas hacia sus camarotes. Llevamos grandes barriles de atún en escabeche, sardinas y picatostes de pan seco para 6 semanas de travesía por siete mares infestados por bárbaros corsarios dispuestos a despellejarnos por un puñado de oro! La pólvora se deposita en los reconditos camarotes de proa, las mechas al otro lado. Velamen arriba todos los marineros apañan las velas raídas, todas ellas bajo pavellón pirata y el contramaestre, a voz en grito orquestra esa simfonía de trabajo, ese preludio a la partida, dejar el puerto de nuevo, y llevar una vida corsaria. Y todos ellos cantan al unison: hou hou hou, a pirate's life for me!

Por cierto la taza corsaria, es de mi madre, que es muy freak.

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