La Bici, La Pulsera y el Recuerdo

Hoy han pasado dos cosas. La primera es que con Pauline la Parisina hemos adquirido dos bicis a precios muy módicos. Las adquisiciones se han dado lugar a altas horas de la madrugada en el estadio de Mestalla dónde una muchedumbre de borrachos, colgados, hippies y fiesteros con ganas de comprar bicis se reúnen cada domingo a la madrugada para comprar y vender bicis de dudosa procedencia. Y luego a la tarde nos hemos acercado a cierto barrio al mas puro estilo Callejeros para adquirir una segunda bici de manos de un gitano de puta madre.
La segunda cosa que ha pasado, es que si os fijáis en la foto y sois observadores, veréis que esa es mi mano (se puede deducir por la uña mordida) lo que no cuadra es que en mi muñeca ya no hay una pulsera de color rojo y negro que me ha acompañado des de hace al menos 12 años (según cálculos aproximados).
Dicha pulsera de hilo, que en un principio fue plana y luego con el paso del tiempo se volvió redonda, me la regaló el bueno de J. C. habitual de Manresa en estos días que corren. J. C. fue (y es, aunque lo veo una vez al siglo) mi amigo-vecino de la calle de abajo con quién andábamos por los montes de Creixell jugando a ser William Wallace o Rambo (a la vez o por separado). Al cabo de unos años J. C. se fue a vivir a Reus y ya empezamos a vernos menos pero me acuerdo de la vez en que me regaló esa pulsera. La compró en el primer Natura de la provincia que estaba, y está, a dos pasos de la Casa Navàs en la capital del Baix Camp. Y allí fue hace 12 años dónde empecé a llevar esa pulsera. Hasta hoy en Valencia que se cayó deshilachada y maltrecha.
Y durante mucho tiempo pensé en que lugar del mundo se me caería, y si eso significaría algo o me estoy volviendo supersticioso, no lo sabemos pero, esa pulsera estuvo en muchos sitios y vio muchas cosas así que hoy le dedico el post a J. C. el jardinero (que siempre que ando me acuerdo de él) y la pulsera roja y negra de mi mano izquierda, que ya no está.
La segunda cosa que ha pasado, es que si os fijáis en la foto y sois observadores, veréis que esa es mi mano (se puede deducir por la uña mordida) lo que no cuadra es que en mi muñeca ya no hay una pulsera de color rojo y negro que me ha acompañado des de hace al menos 12 años (según cálculos aproximados).
Dicha pulsera de hilo, que en un principio fue plana y luego con el paso del tiempo se volvió redonda, me la regaló el bueno de J. C. habitual de Manresa en estos días que corren. J. C. fue (y es, aunque lo veo una vez al siglo) mi amigo-vecino de la calle de abajo con quién andábamos por los montes de Creixell jugando a ser William Wallace o Rambo (a la vez o por separado). Al cabo de unos años J. C. se fue a vivir a Reus y ya empezamos a vernos menos pero me acuerdo de la vez en que me regaló esa pulsera. La compró en el primer Natura de la provincia que estaba, y está, a dos pasos de la Casa Navàs en la capital del Baix Camp. Y allí fue hace 12 años dónde empecé a llevar esa pulsera. Hasta hoy en Valencia que se cayó deshilachada y maltrecha.
Y durante mucho tiempo pensé en que lugar del mundo se me caería, y si eso significaría algo o me estoy volviendo supersticioso, no lo sabemos pero, esa pulsera estuvo en muchos sitios y vio muchas cosas así que hoy le dedico el post a J. C. el jardinero (que siempre que ando me acuerdo de él) y la pulsera roja y negra de mi mano izquierda, que ya no está.