La Mer.

Normalmente nos cansamos rápido de los actos sociales. Hacemos cómo que participar en ellos nos interese y luego empezamos ya a pensar en hacer otra cosa, andar a casa despacio y escuchando Sismógrafo o deambular por calles sólo por llegar un poquito mas tarde de la hora prevista. Sin embargo de vez en cuando esa actitud se rompe y terminas en una de esas noches que empezó siendo poco y terminó de madrugada en un bar por detrás del mercado central, con el cielo azul eléctrico y los pescaderos descargando las primeras cajas de plástico azul rebosando de hielo y escarcha. Y a esa hora el paisaje sonoro está muy limpio, está abierto y respira, se oyen pequeños detalles y persianas de quioscos que se levantan con cierto desdén. Y después de una noche muy poco recomendable a nivel auditivo, eso es un regalo, una bendición y un espectáculo acústico la mar de envolvente.

Antes de todo eso, enmedio del ruido de la nocturnidad y en un questionario acelerado, alguien nos dijo que su canción favorita de Nine Inch Nails era La Mer, sin pensarlo soltó eso, y de vuelta a casa, cruzando el antiguo cauce del Turia sonó una vez mas la Mer, de Nine Inch Nails, que empieza etérea y termina llenando el espectro, cómo la misma noche.


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