La Llegada
Llegamos a la calle Benicarló en poco tiempo, raudos y veloces. Reseguimos la cota de nieve muy baja y cercana. Recorrimos los 275 km que separan Creixell de la Gotham City del Mediterráneo. En el camino escuchamos las sesiones grabadas con la Autecra y el Bueno de Nigul, escuchamos también cierta banda catalana que nos ha sorpendido gratamente, y sonó ese temazo de The Menu y un poco de Hawtin para terminar entrando en Valencia con ese Let's Not Shit Ourselves. Y todo esto acompañado de la Aloe Vera que nos regaló la Dama Ariza, que lo miraba todo desde el salpicadero del Sxara, la nieve, la Plana y la Sierra de Irta enharinada. Y una vez en casa limpiamos, caldeamos la casa y perpetramos sendas lavadoras, sacamos el túrmix de la caja y situamos el cuadro con cucarachas que nos regaló Mom, los micrófonos binaurales, los cassettes de grabaciones añejas familiares y bajamos al súper y la frutería.Por la calle saludamos des de la otra acera y efusivamente a los sicilianos pizzeros y en el Mercadona de Emili Baró ayudamos a un señor senior a colocar botellas de leche en el carro. Mas tarde, en la frutería le contamos a una señora que nos miraba con recelo como hacer una crema de puerros, con queso rallado, un poco de leche, sofriendo los puerros y hirviendo las patatas despacio y luego pasándolo todo por el túrmix quizás rectificando de sal y pimienta y añadiendo una cucharadita de mantequilla.
Y comimos raudos para terminar llegando justos a la primera clase, para escuchar a un alemán que con mucho esfuerzo y mas valentía nos contó cosas de videojuegos. Luego atendimos al seminario del Gran Paul Sermon acompañado de una traductora que fue en claro declive después de tres horas de traducción simultánea. Y nos encantó volver a escuchar el acento inglés, decente, preciso y lleno de esas expresiones que tanto nos gustan y que suenan tan refinadas y sutiles.
Vimos a los nenes, a los castellanos, alcoyanos y demás seres que pueblan nuestra vida social valenciana. Y surgieron sonrisas, y ganas de volver a empezar con esta ciudad que sigue despertandonos dudas, temores, pasiones, miradas y esperanzas, lo que no nos deja es indiferentes, nos deja dubitativos. Y estos días son aquellos en los que nos preguntamos ¿como terminé aquí? y al recordarlo sonreímos, con cierto cinismo, cierta malícia y alguna que otra complicidad privada de las nuestras.
Y con eso y dos lavadoras mas y la incipiente necesidad de llevar a cabo esa crema de puerros de la mañana nos retiramos, pasamos de todo, terminamos de descargar Gerry de Gus Van Sant y en breve nos postramos a los placeres de la mantica y peli.
Y ya véis, volvemos al blogueo explícito, sin subterfugios ni metáforas complejas, a ver si dura, que ya toca. Y es que los que ya sabéis de que va esto ya sabéis que esto forma parte del nuevo plan, la nueva estrategia, el nuevo propósito de año nuevo.
besos,