El Retablo Valenciano.

Vislumbramos caminos llanos que serpentean entre los huertos, caminos abandonados con guijarros y zarzas; vislumbramos rutas escondidas, senderos ocultos y las bases de un futuro, un futuro incierto y sobretodo un primer tramo de camino tortuoso como ninguno, plagado de eventos, trabajo y tareas. Y todo esto nos llevará al verano, a Julio, y a la estepa minimalista de dos meses de redacción, estudio, análisis y balance de esta etapa en el Orange Country que ya se transforma en un nuevo periodo.

Y todo eso se perfila a un ritmo vertiginoso, sin casi tiempo para ver las cosas, como si fuéramos en un tren de alta velocidad y los naranjos se difuminaran hasta transformarse en manchas verdes, y las montañas se transformaran en gráficas que evolucionan como el espectro de sonido. A esa velocidad nos perdemos los detalles, que se ahogan entre una cosa y la otra, no respiran, no permanecen y salen a flote en transbordos, paseos, duchas y conducciones. Y esos detalles, de nuevo, desatan sonrisas de medio lado y paulatinamente se almacenan en algún punto recóndito de la mente dejando un poso generalizado que termina conformando nuestro propio retablo valenciano.

Y la foto la sacamos cerca de la Falla Sueca-Literato Azorín, en una noche aciaga en la que derivamos como nunca, junto al Senador Romano, Nuestro Palentino Favorito y el Nuevo Hijo Pródigo de Ripollet siguiendo una sinergía, que nos mantenía despiertos agudos y hermosos.

besos,

Entradas populares de este blog

Recortes

Repetición.

Repite.