Vuelven Las Noches.

Vuelven las noches eternas. Vuelven esas estancias en dónde el espacio se limita a la alfombrilla del ratón y la cavidad de los cascos. Un espacio que se expande a través de capas, patches, escritorios expandidos y F9 por doquier; se extiende la mirada hacia foros resolviendo problemas, paseadas cortas por duermebélicos facebooks y derivas por blogs extraños y ajenos, para luego determinar que no hay vuelta, que después de la ruta de rigor vuelves al patch, al mismo problema, al render lento, a aquella línea de código que se resiste.

Y mientras todos van cayendo resistimos a base de estiramientos, vistazos por la ventana y leves encuentros con capítulos de series terminales. Y todo eso forma parte de una manera de hacer las cosas, un estilo, una estética y una experiencia. Una labor, una tarea y al fin y al cabo un acto épico, sagrado y ecuménico (para variar). Se trata de un ritual que ya se repite des de hace tiempo y que siempre termina con un suspiro, una dormida sanadora y una sonrisa de lado a la mañana siguiente al saber que ya está hecho, otro pequeño ladrillo para la casa.

Y a esa casa todavía le falta un solar, una finca, una parcela, un recodo de alguna cordillera pre-litoral y mediocre, o una ensenada, o un promontorio con vistas dónde asentarse. Poco a poco, a medida que moldeamos los ladrillos, torneamos la madera de marcos, puertas y ventanas vamos descubriendo y vislumbrando cual será el paisaje que se reflejará en los cristales de las ventanas. Especulamos sobre el recorrido que hará el sol y en que lugares de la casa se podrá estar en invierno disfrutando del sol vespertino y en dónde en verano la brisa refrescará esas noches de calor profundo. Y todo eso lo pensamos mientras en una de estas noches, en las que construimos ladrillos a contrarreloj.

Entradas populares de este blog

Recortes

Repetición.

Repite.