Ya pasó,...

Y aquí postrados en una terraza de ensueño recapitulamos lo vivido en este último mes. Un Mayo Sonoro que se ha caracterizado por la masiva cantidad de cosas por hacer que nos hemos cargado en las espaldas. Hemos disfrutado de grandes conciertos, trabajado durísimo en piezas interactivas y hemos podido conocer a mucha gente que ya conocíamos a través de lo digital. Y todo ello, nacido en el seno de un disco duro, se ha materializado en un espacio físico, los proyectos virtuales se han situado en el espacio y el tiempo, han formado parte del día a día articulando nuevas estrategias, definiendo nuevos caminos y dejando bien claro que el Orange Country se ha ganado su lugar en nuestra geografía sentimental, personal y biográfica.

Y todo eso lo escribimos a escasos minutos de que nuestro Palentino Favorito haya partido hacia el norte del norte, para iniciar su nuevo camino lleno de futuro y proyectos de los que seguro hablaremos. Así que sin quererlo, Migigón cierra un ciclo simbólico y a su vez inicia otro, en lo suyo y en lo nuestro.

Y desde esta nueva Atalaya oteamos el paisaje de la memoria, repasamos fotos, recordamos momentos y llegamos a la conclusión de que este Mayo ha sido increíble. Y eso gracias a todos los que han estado allí aguantando mis neurosis y estreses. La Doctora, Von Lynch, Flores, Migigón, Dajorbo, Mi Chelista Favorita y el resto del club del Dispositivo, todos ellos han estado allí haciendo posible esto, lo otro y lo de mas allá, abriéndose paso entre la maleza a mi lado.

Y ahora a descansar, dormir y derivar que enseguida nos embarcamos de nuevo en La Ciudad Aural, Sonic Walkie y Chelo + Laptop.

Un beso cansado pero satisfecho desde el Orange Country.

Y la foto, de vuelta de Moros y Cristians en Alcoi
, triumfantes, exhaustos y pletóricos.

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