En Santiago de Chile.
Mas de uno levantará una ceja al leer este post. Pero es que esta mañana nos levantamos convulsos en casa de la Dama de los Pececillos (si si, vuelve a ser "de los pececillos") recién rescatados de un sueño de lo mas curioso que quisiera compartir con ustedes, mis queridos y olvidados lectores. Como siempre, y tal y como nos recordaba este verano Leonardo Dicaprio nos encontrábamos en un sitio, sin saber como habíamos llegado allí. El lugar, una calle bastante ancha con casa de una o dos plantas, porche de madera y la calle de tierra batida, bastante beige todo, la verdad. Y allí con trajes negros, camisas blancas y corbatas negras otra vez, nos encontrábamos el Sr. Arregui y yo rodeados de maletas, negras, como no, esperando, un poco perplejos la verdad y descolocados, conocedores de cierto jetlag, esa sensación de estar lejos y cansado a pesar de ser pleno día. Antes de darnos cuenta de que no sabemos donde estamos se nos infunde la idea de que estamos en Santiago de Chile ...